top of page

Lo que usas para limpiar podría estar dañando tu digestión (y mucho más)

¿Y si te dijera que el cambio que necesitas para mejorar tu digestión no está solo en lo que comes… sino en cómo lavas los platos?


Puede sonar exagerado, pero hay estudios que demuestran que los residuos de detergentes convencionales —tanto en lavavajillas como a mano— pueden dañar tu microbiota y tu barrera intestinal.

ree

Un gesto cotidiano tan simple como cambiar el producto con el que limpias tus cubiertos podría ser el principio de una transformación profunda en tu bienestar.


Tu microbiota: la base silenciosa de tu salud

Cada día comemos sobre platos que parecen limpios… pero ¿y si en realidad llevaran un velo invisible de químicos que alteran nuestro equilibrio interno?


La microbiota intestinal no solo influye en la digestión. También está conectada con:

  • Tu sistema inmune

  • Tu estado de ánimo

  • Tus niveles hormonales

  • La inflamación crónica


Y lo que está alterando esa microbiota muchas veces no es solo el azúcar o el estrés: son los tóxicos cotidianos invisibles, como los residuos de detergente.


Un estudio que destapó la verdad

Un equipo de investigación de la Universidad de Zúrich (2023) descubrió que los abrillantadores y detergentes de lavavajillas dejan microresiduos que, incluso en dosis muy pequeñas, dañan la barrera intestinal.


📌 Ver estudio completo (en inglés)


Las consecuencias observadas en laboratorio:

  • Mayor permeabilidad intestinal

  • Activación de genes inflamatorios

  • Disminución de la función protectora del intestino


Aunque este estudio se centró en el lavavajillas automático, otros detergentes de uso manual también contienen surfactantes y conservantes que afectan la piel y pueden dejar residuos en la vajilla.


¿Y si no tengo problemas digestivos?

Eso no significa que no te esté afectando. Una barrera intestinal dañada puede manifestarse de muchas formas:

  • Alergias, intolerancias o inflamaciones de repetición

  • Cambios en el estado de ánimo o ansiedad sin causa clara

  • Problemas hormonales (síndrome premenstrual, reglas alteradas, fatiga)

  • Dermatitis, piel apagada o cansancio inexplicable

  • Incremento del dolor y sensibilidad generalizada


Un pequeño cambio puede abrir una gran transformación

No siempre necesitamos suplementos caros ni dietas milagro. A veces, reducir la carga tóxica diaria le da a tu cuerpo el espacio que necesita para hacer lo que ya sabe: autorregularse.


¿Por dónde empezar?

1. Cambia tu detergente de lavavajillas por uno ecológico certificado, o marcas artesanales sin abrillantadores ni tensioactivos agresivos. Existen opciones intermedias más económicas que, si usas lavado largo, también funcionan muy bien.

2. Evita los lavavajillas manuales convencionales.

Prefiere: 🧼 jabón sólido natural (tipo castilla) o líquido ecológico sin perfume, sin SLS/SLES.

3. Aclara muy bien la vajilla, aunque laves a mano. Los residuos son invisibles.

4. Revisa también tus esponjas y cámbialas a menudo. Acumulan tóxicos y bacterias.

5. Fortalece tu barrera intestinal con:

  • Alimentos prebióticos: manzana cocida, puerro, avena, semillas

  • Fermentados suaves: kéfir, chucrut natural, kombucha sin azúcar añadido

  • Infusiones calmantes y digestivas: manzanilla, menta, rooibos o malva (según tu terreno)


Recuerda: no se trata de tener miedo, sino de elegir con conciencia

Cambiar el detergente con el que limpias tus platos puede parecer insignificante. Pero cuando comprendes que la salud no está solo en lo que comes, sino en todo lo que permites entrar en tu cuerpo (aunque no lo veas), todo empieza a alinearse.


La salud es un ecosistema. Y tú decides qué permites en ese jardín interior.

¿Sientes que tu digestión, tu piel o tu estado de ánimo están pidiendo un reseteo?


Te acompaño en sesiones personalizadas donde integramos cuerpo, emoción y entorno.

A veces, una pista invisible como esta puede ser la clave.



Comentarios


bottom of page